Category: Opinión

VI: Esas personas que no saben transmitir con sus mensajes de texto (Profesor enfurecido)

Este tipo de artículos pertenecerán a una serie llamada “Profesor enfurecido” o “Maestro rager” o alguna cosa por el estilo. Básicamente os hablaré sobre cosas que me pongan de los nervios. Y hoy toca la GENTE QUE NO SABE ESCRIBIR/TRANSMITIR EN UN CHAT (Whatsapp, Facebook, Twitter…)

Conversación ficticia que todos y todas habéis sufrido:

+ ¡Ey tíoo! Vaya fiestón ayer, madre mía. Lo diste todo xDDD ¿Tenemos que repetir, eh?

-si jejeje

+La semana que viene vamos a salir de nuevo, si te apetece venir me avisas  😀

-Vale.

¿Qué le pasa a la gente que responde así?

Es decir, este es un ejemplo inventado, pero me han pasado cosas parecidas un montón de veces. Personas que en la vida real gritan, se ríen, son unas maravillosas personas, son hiperactivos… yo que sé. Y después hablas con ellos por cualquier medio escrito y parecen jodidas magdalenas con patas. Son una persona totalmente diferente.

Pues bien, al final me he cansado de que no sepáis transmitir vuestra personalidad/sentimientos mediante las palabras. Así que, aquí tenéis cuatro reglas básicas de convivencia a la hora de escribir. Os aseguro que os convertirán en alguien mucho más agradable.

Regla número 1: No respondas a todo con monosílabos

En serio, no hay cosa más desagradable que estar hablando con una persona que solo responde con monosílabos.  La gente normal responde con monosílabos por dos motivos: uno, que esté ocupada. Dos, que el tema no le interese.

Pero es que hay gente que escribe con monosílabos porque realmente escribe así. Y esto es muy grave, no puede ser permitido. Elaborad un poco vuestras frases por favor. Elevará varios rangos vuestro estatus social.

Regla número 2: Utiliza recursos que añadan matices al lenguaje.

El lenguaje escrito tiene una peculiaridad: si no sabes transmitir, todo lo que digas va a sonar MUY borde.

+¿Te apetece que lleve pizzas para cenar? Ya me pagarás luego ^^

-Ok.

¿En serio? ¿Te está ofreciendo pizzas y le respondes con un puñetero “Ok”? Quizá hayas gritado “Ok” en la vida real con una entonación desbordante de alegría, pero la persona que está leyendo tu “Ok” de mierda estará dolida por tu falta de colaboración y entusiasmo.

Hay decenas de pequeños trucos que hacen más agradable el lenguaje escrito. Algunos son:

-Usa algún emoticono. Con sentido.

De vez en cuando, por favor, no a cada frase que escribas. Si pones 7 emoticonos seguidos en la misma frase te parecerás a una abuela que lleva diez días utilizando whatsapp. Ejemplo: Ok. —> Ok 😀  Muchísimo mejor.

Juega con una sutil repetición de las vocales.

Cuando te alegras de corazón de ver a alguien, escribes ¡Holaa!, no Hola.

Cuando te despides de alguien genial dices Chaaao, no Chao.

Cuando lloras de ilusión dices Siii, no Sí.

Lo mismo que el punto anterior. En su justa medida denota alegría, ilusión y buen rollo. Si te pasas te conviertes en gilipollas. ¡Holaa! está bien, pero Holaaaaaaaaa es de prepúber usando tuenti.

-Ríete con dignidad, por favor.

Jejejejejeje-> risa falsa/estúpida. No la uses.

Jajaja->aceptable

xD->Está bien. Suaviza cualquier cosa que digas (Cabrón, suena mal. Cabrón xD, ya no pasa nada)

xd-> No me gusta. Está estreñida la risa o qué coño pasa.

xDDDD->me has sacado una sonrisilla

JAJAJA-> me has hecho gracia. De verdad. Te quiero.

Hahahaha-> no vayas de anglosajón, espabilado.

Jijijiji-> Que pillín eres, ¿no? Fuck off.

 

Regla número 3: Estructura tus frases

Esto es importante. Yo tengo el oscuro vicio de dividir mucho las frases. Y no está bien.

No hables así:

– Ey

– Holaa

:)

– ¿Qué tal?

+ Bieeen

Mejor:

– Ey, ¡hola! 😀
– ¿Qué tal?

+ Bieeen

Y lo mismo a la inversa. No mandéis párrafos de 4 frases. Asustan a la vista y es posible que la otra persona lleve esperando 2 minutos mientras tu puto Whatsapp pone “Escribiendo…”.

Regla número 4: Adáptate al contexto

No hablas con la misma entonación ni utilizas el mismo lenguaje en todas las situaciones de tu vida. Pues escribiendo es igual, cojones.

Si estás mandando un email importante, adquiere un tono protocolario.

Si estás charlando con un colega, permítete licencias y di tonterías.

Si estás intentando ligar, no hables como un cenutrio.

 

Pues eso.

Salud y paz.

V: Descubriendo creadores: Javier Muñiz. Youtuber, escritor y formador.

He decidido que cada domingo, que es el día internacional de sofá, manta y entretenimiento, os recomendaré pequeños diamantes en bruto que he encontrado por internet. No vengo a enseñaros canales grandes o creadores que todos conozcamos. Mi intención es mostraros a aquella gente más o menos “desconocida” que, con esfuerzo, constancia y talento, está consiguiendo alcanzar sus objetivos.

Hoy vengo a hablaros de uno de los youtubers que más cariño tengo a día de hoy: su nombre es Javier Muñiz y su canal es este.

Conocí su canal a comienzos del 2015, buscando información sobre escritura. Era un completo novato en ese mundillo y cualquier información me servía de gran ayuda. Comencé a verlo y sus vídeos me parecieron muy currados, cercanos y pedagógicos. Se notaba que había trabajo detrás y que sabía de lo que hablaba. Me sorprendió gratamente. Y más me sorprendió ver que tenía menos de 1.000 suscriptores.

Lo primero que pensé fue que era una pena. Javier estaba invirtiendo mucho esfuerzo en crear un buen contenido y apenas tenía seguidores. De seguir así, la posibilidad de que se desanimase y dejase de subir vídeos, resultaba bastante probable. Pero no fue así.
Siguió subiendo un buen contenido de forma constante durante semanas y semanas. El canal apenas crecía al principio, pero cada persona sumaba. Ha pasado el tiempo, hemos llegado al 2016 y por fin está comenzando a tener el reconocimiento que se merece.

Para los que no lo conozcáis (que supongo que seréis la gran mayoría), os definiría a Javier como ese amigo que es un trozo de pan y siempre te ayuda con cualquier cosa. Preguntes lo que le preguntes, siempre sabe de todo y te ayuda como puede. Y sus vídeos son eso: un amigo explicándote cosas de una forma muy cercana.

Javier habla de todo: escritura, creatividad, tecnología, informática, youtube, videojuegos, aprendizaje, problemas del día a día, filosofía de vida…  Es un todoterreno. Pero todo lo hace bien. Incluso ha escrito una novela en formato digital, llamada “La chica del zapato azul”, que podéis encontrar por internet.

Si buscáis aprender algo nuevo todas las semanas, os recomiendo su canal. Es útil, pedagógico y divertido. A mí me ayudó un montón durante el último año, que fue bastante complejo en todos los sentidos.

Y como diría él…

¡Un abrazo y muy propicios días!

IV: Hoy hablo de música. Hoy hablo de MUSE (1ª parte)

La verdad, no contaba con escribir este artículo hoy, pero me he encontrado haciendo una selección de las mejores canciones de Muse para enseñárselas a un amigo y he aprovechado para escribir sobre lo que más me gusta: la múuuuusica.

Esta tarde hice un largo recorrido por su discografía, seleccionando las canciones más populares, pero intentando tocar toda su variedad de estilos. Y tras varias horas rememorando y escuchando, llegué otra vez a la misma conclusión:

Si tuviera que escuchar un grupo durante el resto de mi vida, sería Muse. Sin lugar a duda.

Es un grupo que abarca tantos estilos y matices, que nunca me aburriría.
Muse es rock, rock alternativo y hard rock. También hace pop-rock y en ocasiones roza el metal alternativo. Muse hace una música clásica increíble y tiene las pelotas de juntarla con dubstep. Muse puede hacer canciones dignas de cuentos de hadas o de la saga de James Bond. Muse hace funk y hace música electrónica. Y este año han hecho una canción de estilo renacentista. ¡Con jodidas voces dignas de un coro de música sacra!

Cuando los escuché por primera vez, fue como un flechazo. Quizá os haya pasado. Escuchas una canción, y algo se remueve dentro. No sabes si en el estomago, en el pecho o en el cerebro. Pero esa música tiene algo.

La primera vez fue con Time is running out. Y el fragmento que me enamoró fue la previa al coro, esa subida lastímera en la que Matt dice: “Bury it… I won’t let you bury it…”.

¿Sabéis ese momento en el que escuchas una melodía y se te ponen los pelos del brazo de punta? Pues sí. Ahí pasaba algo. Y no sé a vosotros, pero a mí hay muy pocas canciones que me hagan sentir algo la primera vez que las escucho.  Y Muse lo consiguió.

Así que sin más dilación y teniendo en cuenta que no hay casi ninguna canción de Muse que me disguste, os presento mis preferidas.
No siguen un orden en específico y la mayoría de los vídeos se corresponden con sus versiones de estudio, pero ya os adelanto que Muse es el mejor grupo que he escuchado en directo. En toda mi vida.

Time is running out (Rock alternativo)

Como os he dicho, esta canción fue la chispa que prendió la magia. No sé que tiene. Pero tiene.

Hysteria (Rock histericoalternativo)

Es un puto temazo, sin más. Para mí, una de las mejores líneas de bajo de la historia.

Starlight  (Starlight no es rock. Starlight es amor)

Simple, pero perfecta.

Plug in baby (Rock psicodélico)

Una de las canciones que un fan de Muse tiene que vivir en directo. Te partirá el cuello y los tobillos.

New born (Rock alternativo)

No sé que le pasa a esta canción. Sabe a magia con guitarras. También tiene lo que yo llamo el efecto “Destroy the spineless” (2:25). Es una frase de esta canción que coincide con un giro melódico-armónico brutal, tras 55 segundos de preparación rítmica incesante (del 1:30 al 2:25). Hay muchos de esos giros en la discografía de Muse. Y para mí son la vida. (Aunque para otros son un aburrimiento cansino y rallante)

Butterflies and Hurricanes (Rock alternativo con música clásica)

Tiene todo lo que amo de Muse. El rock alternativo, su sonido mágico, sus ritmos frenéticos, los brutales cambios melódicos, esas progresiones de acordes que te rellenan el alma y el piano. Ese puto interludio de piano <3.
Esta canción es la prueba de fuego. Si te gusta, te aseguro que amarás a Muse. Si te disgusta, será más difícil. Pero  indiferente no te va a dejar.

Knights of Cydonia (Rock futurista del lejano oeste) xDDD

Brutal y diferente. Vivirla en directo con 50.000 personas saltando al unísono te deja sin palabras. Y sin respiración.

Feeling Good (Rock alternativo versionando un clásico)

Poco hay que decir sobre esta archiconocida canción. Solo una cosa:

Lo siento Michael Bublé. No tienes nada que hacer ^^

Panic Station (Funk rock)

Muse es capaz de abarcar cualquier estilo, y por eso los amo.
Aprovecho la ocasión para presentaros a mi amor platónico. Por razones evidentes, y porque no hay nada más atractivo que ver a una chica siendo la puta ama en un instrumento dominado por hombres. Ay <3

Madness (Pop rock)

En esta me veo obligado a poner la versión en directo. Es mucho mejor. Miradlo en Full HD y escuchadlo con cascos, por favor.

La verdad, solo Muse es capaz de hacerme amar una canción que parece una hamburguesa rellena de pop. Y lo hace con tan solo añadir unas voces y más armonía. La canción es una castaña repetitiva hasta el minuto 2:46, pero después es jodido amor. Pocos momentos me emocionan más que ver a todo un estadio cantando “I need to love” mientras levantan su mano hacia Matthew Bellamy (3:48 en adelante).

Y no parezco ser el único. Alguien ha hecho una recopilación de los mejores “I need to love” (aunque sin la preparación previa no conmueve lo mismo).

Maravilloso xDDD

He decidido dividir este post en dos partes, ya que son muchas canciones y podría hacerse pesado. Si no las conocíais, id digiriéndolas. Y si ya lo hacíais, ponedlas de nuevo <3

Quizá no percibáis algunas de las sensaciones que describo, sobre todo si nunca habíais escuchado a Muse antes. Pero bueno, encontrad el momento y el estado de ánimo determinado y es probable que estos cracks os vuelen la cabeza.

El próximo día hablaré más sobre sus discos antiguos, sobre los nuevos y también de alguna joyita oculta.

Un saludo.

II: Escuchad la música que os guste. Sin más.

La música ha sido mi guía vital. Literalmente. He estudiado música desde los 8 hasta los 21 años y todas las grandes decisiones en mi vida han sido influenciadas en una u otra forma por ella. Y sin embargo, he tardado demasiado tiempo en darme cuenta de una cosa:

  • Escuchéis lo que escuchéis, y os guste lo que os guste, nunca os dejéis influenciar demasiado por las opiniones de los demás.

Os voy a contar una anécdota que me ocurrió hace unos meses y que me obligó a darle muchas vueltas a la cabeza.

Un buen día, yendo en mi coche con varias personas, comenzó a sonar una canción de uno de mis grupos favoritos (System of a down). Mis acompañantes no estaban acostumbrados a ese tipo de música y pronto me dijeron que la cambiara, que era una mierda.

Me hice el indignado y bromeé un poco, pues era una de mis canciones favoritas. Intenté dejarla, pero insistieron en que la pasara, así que al final la cambié. No me costaba nada poner algo más digerible para un “oyente estándar”.

Hasta aquí todo normal. El problema fue que a los siete días, cuando iba conduciendo solo, volvió a sonar la misma canción. Pero algo había pasado. La canción ya no era la misma. Ya no sentía lo mismo cuando comenzaban a sonar aquellas primeras notas. Los sentimientos y las imágenes que aquella canción proyectaban en mi mente estaban empañadas por las opiniones negativas de mis amigos. Es como si la hubiesen emborronado.

Me enfadé y la cambié. Lo malo es que tuvieron que pasar varios meses antes de que aquella canción volviese a significar lo mismo de siempre.

¿Cómo podía haber pasado esto? Es decir, siempre tuve muy claro que era una canción genial y que me había hecho sentir mil cosas en el pasado. Pero ahora no podía verla de la misma forma. ¿Tan influenciable soy? ¿Me pasará esto con más cosas aparte de con la música?

Todas estas preguntas rondaron mi cabeza durante unos meses, hasta que llegué a varias conclusiones:

-La primera es que es inevitable que las opiniones de tu círculo más cercano te afecten y filtren tu percepción de la realidad. Sea música, relaciones, filosofía, moda, política o cualquier otro ámbito. Y en cierto modo, está bien que así sea. El contraste de opiniones ayuda a crecer. Pero también tenemos que saber determinar cuál es nuestra postura y nuestra opinión. Vivir, crecer y madurar es una constante entre desequilibrio y equilibrio. Una nueva opinión o postura nos genera un desequilibrio en nuestra forma de pensar. Y darle a la cabeza no es nada más que recobrar el equilibrio. A veces recobrar el equilibro requiere reafirmarnos en nuestras opiniones. Y en otras ocasiones, es necesario modificarlas. Lo que no podemos hacer es vivir en una indeterminación constante. Yo necesité unos meses para reafirmarme en mi opinión.

Y es que System of a Down, con sus defectos y sus virtudes, sigue siendo uno de mis dos grupos favoritos.

-La segunda es que vivir es sentir. Y una de las formas por excelencia de sentir, es el arte.

No te avergüences de la música que escuchas. Me da igual que seas un metalero al que también le gusta el pop. Me da igual que te guste el reaggeton y a la vez ames a Beethoven. Si durante toda tu vida un grupo o un género musical te ha hecho sentir cosas, no puedes estar equivocado. No es una moda o una influencia. Es algo inherente a tu persona.

Nunca lo reprimas. Y nunca dejes que te convenzan de lo contrario.

 

I: DiCaprio se merece nuestro respeto para siempre, pero no por haber ganado un Oscar.

Tras cuatro nominaciones fallidas como mejor actor, Leonardo DiCaprio ya tiene su Oscar. Se acabó su particular maldición. Se acabó la infinita cantidad de burlas y memes que le perseguirían hasta el final de sus días. Y la verdad es que me alegro por él. Creo que lo merecía.

DiCaprio no es uno de mis actores favoritos, pero por algún motivo que desconozco, le tengo un cariño especial desde siempre. Logro conectar con los personajes que interpreta y empatizo bastante con ellos. Pensaba que esa era su mayor grandeza, pero ayer me sorprendió. Después de escuchar el discurso que dio tras más de 20 años luchando por un Oscar (su primera nominación fue en 1993 a mejor actor reparto), se ganó mi respeto y admiración eterna. Y lo hizo como persona, no como artista.

La verdad es que no puedo ni imaginar lo que sintió al escuchar su nombre. O quizá sí. Creo que Leo subió con una mezcla de sensaciones al escenario. Parecía aliviado y tranquilo, como si le hubiesen quitado un gran peso de encima. Tras tantas nominaciones, su trabajo por fin había sido recompensado. Pero viendo cómo apretujaba el Oscar con su mano, creo que ni él mismo terminaba de creérselo. El miedo y el nerviosismo todavía rondaban por su mente. Pero era verdad. Lo había conseguido.

Y sin embargo, tras tantos contratiempos, burlas y desilusiones, Leo no empleó ni un momento del discurso para hablar de sí mismo. Agradeció a los creadores de la película y a sus compañeros de reparto. Y no fue un agradecimiento rutinario. Esas cosas se notan. Leo agradeció de corazón a Tom Hardy, a Iñárritu y a todos lo que hicieron posible “The Revenant”. Incluso tuvo el detalle de recordar a su primer director de casting y a las grandes mentes que lo ayudaron en su trayectoria. Pero todo eso no es gran cosa. Lo verdaderamente valioso de su discurso fue el final.

Hay muy pocas situaciones en la historia en las que gran parte del planeta quiera escuchar las palabras que una persona va a decir. Ayer fue uno de esos días. Cualquier cosa que dijera DiCaprio tras recoger su ansiado y esperado Oscar, alcanzaría una dimensión superior. Leo decidió aprovechar esa oportunidad para intentar ayudar a la naturaleza. Y entonces dijo lo que muchos pensamos: nos estamos cargando el mundo y lo estamos haciendo demasiado bien. El ser humano es una plaga. Somos la única especie que, de desaparecer, le haría un gran favor al resto del planeta.

Leo consiguió con unas pocas palabras mucha más relevancia que cientos de pequeños héroes y heroínas que luchan por el cuidado del planeta. Tenía un altavoz perfecto y su posición se lo permitía. Estoy seguro de que si miramos los registros de búsquedas en internet sobre el cambio climático, hoy habrá una curva ascendente monumental. Habrá cientos de artículos a lo largo del mundo hablando sobre ello. Miles de personas sacarán un momento de sus vidas para reflexionar sobre lo que estamos haciendo.

DiCaprio decidió dar su tan esperado momento a otras personas. Regaló el mejor momento de su carrera a sus compañeros y a las personas que lo han marcado. Invirtió uno de los instantes más valiosos de su vida en concienciar a la gente sobre el cuidado de nuestro planeta. Regaló su protagonismo a gente olvidada, como son las poblaciones indígenas o las regiones más pobres del planeta. Y aunque lo hizo de una forma genérica, Leo no tuvo problema en señalar a los culpables: las grandes corporaciones y gran parte de los políticos.

Gracias por esos tres minutos de discurso, que espero pasen a la historia. No por el Oscar, si no por el mensaje que has dejado.  Ojalá perviva. Es lo más valioso que nos podrías haber dado.

Felicidades Leo ^_^

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